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miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Cómo construir conocimientos para cambiar realidades sociales desde la democracia en los centros educativos?

Marvin Carvajal Barrantes
Asesor Nacional de Estudios Sociales
Marzo de 2016
 1.  La aplicación del concepto de democracia

En las sociedades actuales, la aplicación del concepto de democracia posiblemente puede estar acorde con los intereses y propósitos de los grupos políticos que detentan el poder.  Varía de país a país, y de continente a continente.  Es una palabra gastada que, por conveniencia, la utilizan diversos Estados en el mundo global, para perpetuar un determinado sistema político.  Existen una gama de sistemas políticos, por ejemplo, el presidencialista, el parlamentario, el centralismo democrático, la monarquía constitucional entre otros.

La conceptualización del término democracia puede ser básica y reduccionista, en el sentido de que tan solo se pretende la representación de determinados grupos humanos, los cuales están circunscritos en unos territorios, ante lo cual se han sido diseñado y perfeccionado diversos mecanismos electorales, donde los representantes, en nombre de los representados, desarrollan una serie de acciones no siempre en beneficio de la mayoría de sus representados, para procurar el impulso de acciones que benefician a pequeños grupos, los cuales financiaron su llega a una instancia de gobierno.

También el concepto de democracia puede aplicarse de manera compleja, donde lo que realmente importa es la participación activa de toda la población en la toma de decisiones.  Para ello, se requiere que los representantes luchen, con todos los mecanismos a su haber (estrategias), para el logro de unos objetivos políticos que beneficien a todos y todas por igual.   Exige un gran liderazgo y de una variedad de capacidades individuales por parte de los representantes, para desarrollar unos procesos de deliberación y negociación sobre problemas específicos, para llegar a consensos y transformar realidades políticas y sociales; y, de esa manera, enrumbar las sociedades por nuevos rumbos, para beneficio de las grandes mayorías, sin excluir aquellos elementos que son indispensables para las minorías.


2.  ¿Qué práctica docente no es democrática en un centro educativo?

El régimen NAZI, instaurado en Alemania (1933-1945), necesitaba de un sistema educativo, que reprodujera el aparato ideológico del Estado.  Para ello, se requería de un perfil docente y de unos materiales (libros de texto) que estuvieran acordes con el pensamiento ideológico del Estado.  Para los Nazis una escuela política, era capaz de formar  líderes hitlerianos.  Millones de niños y jóvenes fueron adiestrados en ese tipo de ideología.  La enseñanza era de tipo  bancaria, memorista y conductista; apartarse de la norma podía producir consecuencias negativas, que en ciertos casos podía significar el ingreso a las fuerzas armadas o a un campo de concentración.

En Sudáfrica (década de 1990) los cambios políticos que se suscitaron, posterior al régimen de apartheid –sistema racista-, tuvieron su impacto en el sistema educativo. Se reconoció que el profesorado es y sigue siendo un recurso valioso, para el impulso de un proyecto de transformación social.

El nuevo Estado procuró reemplazar el contenido racista de los programas de estudio, así como su metodología pedagógica (de tipo conductista y memorística) que había apoyado políticamente a dicho régimen autoritario.  Para ello, se puso en práctica un nuevo plan de estudios.

La primera década de la educación post-apartheid fue tumultuosa, puesto que los profesores debieron ajustarse no sólo a los cambios políticos, sino también a su nueva identidad profesional como facilitadores del aprendizaje; en contraposición con la identidad apartheid, donde el profesor era considerado un erudito poseedor de conocimiento, cuyo trabajo era llenar las cabezas de sus estudiantes con hechos, cifras y conclusiones (metodología de tipo tradicional).

Muchos profesores no se sintieron cómodos con el tema, y en muchos casos se soslayó. Debieron pasar algunos años, luego de varias capacitaciones, para que se empezara a trabajar con la metodología que indica el plan de estudios post-apartheid: una metodología de tipo constructivista en el marco de la democracia.


 3.  ¿Qué práctica docente es considerada democrática en un centro educativo?

La educación debe tener, como eje fundamental, la vivencia de los derechos humanos y la promoción de la cultura de paz, para prevenir el surgimiento de regímenes dictatoriales. También es el elemento esencial en todo tipo de esfuerzos, para construir una sociedad pacífica y democrática. La ignorancia unida a los prejuicios son los aliados y las herramientas de los conflictos violentos, y los enemigos de la paz y la construcción de fines justos.

El acto educativo no se da en un espacio vacío. Está influenciada, en gran medida, por la sociedad que lo rodea. Este acto debe estar al tanto de la historia y de los nuevos saberes culturales, para usar lo básico en beneficio de la nueva ciudadanía en el marco de la resolución de problemas.

Desde esa perspectiva, el enfoque socio crítico permite que los agentes de conocimiento (tanto docentes como alumnos) puedan no solo conocer y comprender la realidad, sino al mismo tiempo problematizarla.

El aprendizaje se da como respuesta a las necesidades e intereses del estudiantado, generando de esta manera aprendizajes que deben  de regresar, de forma constante y dinámica, para transformarlo y/o mejorarlo. Asume como estructura el escenario en el que se desarrolla la vida de los educandos, considerando la relación con la comunidad a la que pertenece.

La relación que se propicia entre el profesor y su alumno, es de una continua interacción crítica.  Ambos aprenden y participan en procesos reflexivos de una realidad y de un mundo, que más que descubrirlo hay que transformarlo, cuestionarlo, problematizarlo y reinventarlo en el marco de la democracia participativa. 

El propósito es formar, desarrollar o potenciar, tanto en  docentes como en sus estudiantes,  ciertas habilidades,  que les permitan como sujetos activos y críticos, ser agentes de cambio y de transformación social. 

El educador, por lo tanto, debe asumir un rol reflexivo, crítico y comprometido con la situación escolar y socio política que rodea a sus estudiantes. Debe ser un investigador activo dentro y fuera del aula.  

El constructivismo sociocultural operacionaliza los principios básicos del enfoque socio crítico, en el sentido de que busca que se identifiquen, describan y expliquen los mecanismos, mediante los cuales se construye el conocimiento. Exige el desarrollo de una metodología participativa, que combine los conocimientos previos con la nueva información, por medio del uso de diversidad de recursos didácticos. Plantea que la educación de carácter democrática tiene, como condición necesaria, un aprendizaje activo, motivado, autorregulado y reflexivo, cuyas acciones ocurren en un contexto histórico-cultural específico que cobra significado y sentido en sus interacciones con otras personas. 

 4. ¿Qué práctica administrativa se requiere para apoyar la labor docente en el marco de la democracia?

Desde los centros educativos, es vital que las reuniones del director con los cuerpos docentes se conviertan en verdadera acción ciudadana en el marco de la democracia, y sus decisiones (ajustadas al marco legal vigente y a las decisiones de las altas autoridades ministeriales) tengan implicaciones administrativas y curriculares de carácter ineludible, para todos los funcionarios de estas casas de enseñanza.  Se procura el mejoramiento de la calidad educativa.

Desde las Direcciones Regionales y Supervisiones Educativas, será indispensable concentrar todos los esfuerzos para suministrar los recursos y propiciar las capacitaciones que ocupan los docentes en los centros educativos.  Menos papeleo y más mediación docente, con metodologías constructivistas tipo taller, con evaluaciones cualitativas, para fortalecer aprendizajes significativos y la permanencia en las aulas.

Desde las oficinas centrales, será importante modificar y flexibilizar los planes de estudio, construir programas de estudio a partir de diagnósticos, siguiendo los pasos del método científico, con la participación de diferentes actores educativos: estudiantes, padres y madres de familia, docentes, asesores pedagógicos, especialistas de universidades públicas y representantes de los gremios.

Un director democrático no requiere un centro tipo fabril, necesita asesores y docentes que faciliten la construcción de conocimientos en las aulas, participen activamente con propuestas de solución a los problemas de la institución educativa. Un grupo humano capaz de llegar a consensos y acuerdos sin coacción alguna.  Unos funcionarios con proyección a la comunidad y sus necesidades, comprometidos con la transformación social.  Una actitud de la dirección abierta al dialogo, a la deliberación, la negociación y la construcción de alternativas de solución en el ámbito curricular y pedagógico.


martes, 1 de marzo de 2016

Sobre la enseñanza y aprendizaje de los Estudios Sociales y Educación Cívica en primaria




Jorge Cartín Obando
Laura Lara Bolaños

Asesores Nacionales de Estudios Sociales
Departamento de Primer y Segundo Ciclos
Dirección de Desarrollo Curricular
Ministerio de Educación Pública

“Es deseable ofrecer una dieta variada, no sólo en lo que se refiere a los ingredientes, sino a la manera de cocinarlos. Es decir, resulta fundamental variar los recursos y las estrategias didácticas. Hasta el mejor caviar llega a resultar insulso si lo comemos todos los días. Es preciso sorprender al alumno, porque sorpresa e interés son parientes cercanos”.  (Carretero, Suplemento Educativo, 1997)
 A modo de introducción, cabe señalar que la incorporación de la asignatura de Estudios Sociales al currículo nacional, se realiza a inicios de la década de los cincuenta en una coyuntura histórica relacionada a la puesta en marcha de una serie de políticas económicas y sociales, vinculadas con la modernización tardía del capitalismo agroindustrial costarricense. 

Para ese entonces el Estado requería de una mano de obra tecnificada y calificada, tanto para las actividades productivas como para el inicio de un sistema productor de bienes y servicios, es decir de una economía terciaria.

Hoy en día, se apuesta porque la asignatura de los Estudios Sociales sea visualizada como un espacio en continua construcción, la cual pretende que el estudiantado entienda su pasado, para evaluar el presente y construir el futuro, y que en virtud de este conocimiento adquirido pueda hacer buen uso racional del medio geográfico.

Por tanto, en el ámbito epistemológico, es relevante aclarar que los Estudios Sociales no son una ciencia social ni una disciplina, debido a que no tienen un objeto de estudio propio, ni mucho menos pueden garantizar la construcción del dato teórico, metodológico, instrumental y factográfico presente en los acontecimientos sociales y en la dinámica geográfica.

Así las cosas, los Estudios Sociales, deben ser asumidos y entendidos como una asignatura del currículo nacional básico, que busca constituirse en un espacio de reflexión y que trata de responder al que se enseña/aprende, como se enseña/aprende y para que se enseña/aprende.

El correcto aprendizaje de los contenidos de los Estudios Sociales en primaria, deben de ser coincidentes con la forma en como los estudiantes aprenden así como a la didáctica misma que enfatiza en la forma de cómo se enseñan los contenidos curriculares dentro y fuera del salón de clases.

Aquí es crucial entender, que el contenido dentro de los programas es un pretexto (no se busca la reproducción del conocimiento) sino que lo priva es la forma en que el estudiantes aprenden (de una forma lúdica, activa, participativa y democrática).
Por ello, se aspira a que los contenidos se enseñen, se construyan y se aprendan, en función de la resolución de problemas (una habilidad cognitiva que los estudiantes necesitan) y no en la mera reproducción de contenidos. 

En este contexto los Estudios Sociales como asignatura del currículo nacional, promueven el logro de competencias personales y ciudadanas para la resolución de problemas, mediante el aporte de  la Geografía y la Historia como ciencias sociales preponderantes. Con estas ciencias sociales se pretende  fortalecer la práctica pedagógica para tratar los grandes temas de la sociedad como los son la pobreza, las epidemias, los conflictos, guerras, catástrofes, holocaustos, el cambio climático, entre otros.

En función de los anteriores argumentos, entonces debe tenerse en cuenta, que el personal docente que labora en el contexto de la educación primaria, debe de tener la formación inicial y en servicio que esté acorde con a un enfoque remozado de la enseñanza y aprendizaje de la Geografía  e Historia problema. 

Entonces, ¿cuál es el objeto de estudio de la geografía problema? Este enfoque  interroga la manera en que se relacionan los asentamientos humanos con su medio geográfico. Su naturaleza es comprender los elementos del espacio terrestre, su organización y su transformación a lo largo de la historia, así como las interrelaciones entre los diferentes fenómenos naturales, sociales y económicos.

Otro componente fundamental de los Estudios Sociales lo constituye la Historia problema. Este cambio conceptual y metodológico busca que el personal docente en formación, posibilite a los estudiantes de educación primaria la comprensión de  los procesos y los hechos históricos en forma significativa.

El profesorado, debe contribuir como mediador a que el estudiantado se enfrente a las interrogantes que surgen de los problemas que aquejan a la humanidad continuamente y elabore, construya y comparta soluciones alternativas, mediante el análisis de fuentes primarias, artículos y libros especializados, así como un uso crítico de la Internet.

Otra área significativa que complementa los Estudios Sociales en la educación primaria y en correspondencia con los programas de estudio vigentes, es la Educación Cívica. Esta prepara al estudiantado para el ejercicio de una ciudadanía activa, de manera que pueda ser partícipe de los principios democráticos, con plena capacidad de plantear alternativas pacíficas en la solución de conflictos en los distintos ámbitos, sean estos, su hogar, la institución educativa, la comunidad inmediata en la cual vive o el país, entre otros.

De esta manera, se asume y se comprende que las disciplinas preponderantes de los Estudios Sociales a las que se ha hecho mención (Historia, Geografía y Educación Cívica), no deben de abordarse como disciplinas aisladas; por el contrario, como disciplinas que se complementan y poseen puntos de contacto o puntos comunes que facilitan, tanto al docente como al alumno, una visión integral que promueve la comprensión del fenómeno social y de la sociedad en su conjunto.

En lo que corresponde al factor evaluativo, que es parte fundamental de la mediación pedagógica presente en la asignatura, es importante señalar, que bajo el enfoque de Historia, Geografía y Educación Cívica, que deben de partir de la formulación de ejes de trabajo inspirados en preguntas problemas; se aspira a una evaluación que valore la adquisición y el desarrollo de habilidades cognitivas para la vida, mismas habilidades que el alumnado puede modificar durante todo su proceso de aprendizaje, por tanto, se aspira a una evaluación no enfocada en la sumatoria o la memorización de contenidos.

Por tanto, los contenidos que se presentan en los programas vigentes de Estudios Sociales y Educación Cívica para Primer y Segundo Ciclos de la Educación General Básica, son contenidos generales, que el docente debe de contextualizar en correspondencia con el desarrollo cognitivo de sus estudiantes, así como el entorno social donde ellos viven, sin que ello se traduzca en la eliminación de alguno de ellos.

En síntesis, los Estudios Sociales y la Educación Cívica, constituyen un escenario que está en construcción constante y por ende requiere del diálogo y aportes cognitivos y disciplinarios provenientes de las Universidades, de las organizaciones sociales agrupadas en asociaciones de trabajadores, el ente contratante y de la búsqueda de una formación continua por parte del docente al frente del aula.

En defensa de los Estudios Sociales

La enseñanza y aprendizaje de temas de geografía e historia en la educación secundaria

Marvin Carvajal Barrantes
Asesor Nacional de Estudios Sociales
Marzo del 2016

En Estudios Sociales no debe tener relevancia el estudio de una determinada batalla bélica desde el número de muertos, tipo de uniformes, armamentos, descripciones dantescas de las acciones militares y otros, debido a que no ayuda a la construcción de una cultura de paz y democracia.
Lo principal debe ser la formación de una nueva ciudadanía, comprometida con la construcción de alternativas de solución  a los principales problemas de la sociedad actual, de acuerdo con los mejores valores heredados del pasado.


1.     Los Estudios Sociales, la historia y la Geografía

Los Estudios Sociales, como asignatura del currículo nacional en Tercer Ciclo y Educación Diversificada, está en la obligación de brindar una visión integral, analítica, creativa y compleja de los procesos histórico - geográfico que acontecen en Costa Rica, América y el mundo; en esa relación presente - pasado de cara al futuro.  
Es vital el desarrollo de habilidades de pensamiento geoespacial y temporal, de análisis y trabajo con fuentes, de pensamiento crítico y comunicación con una visión integral y analítica.
Los Estudios Sociales continúan agrupando en lo fundamental a la Historia y la Geografía, porque constituyen dos disciplinas amplias y holísticas, que integran el conocimiento relativo al desarrollo de las sociedades en el tiempo y el espacio, en su perspectiva social y biofísica, además de que incorporan elementos y saberes de otras disciplinas -multidisciplinares en sí mismas-. 
Esto significa que la Geografía y la Historia están entrelazadas, así como lo está la sociedad y el territorio.
Los ejes espacial y temporal son fundamentales, por lo que es preciso valorarlas desde el salón de clases, para comprender la vida social en sus diversas escalas: personal, comunitaria, nacional y mundial, entre otras.
Con los Estudios Sociales, se estudia la forma o aspecto visible del espacio geográfico, pero esa apariencia evoca unas relaciones, un proceso, una estructura y su naturaleza histórica, implicando, por tanto, tiempo, movimiento y transformación.


2.     La enseñanza y aprendizaje de la geografía 

La enseñanza y aprendizaje de la geografía debe orientarse hacia una educación renovada para la sustentabilidad. Significa que supone los retos que enfrenta el planeta, para garantizar el bienestar general del ser humano. 
Para ello requiere propiciar la inteligencia geoespacial en el estudiantado, como una estrategia que fomente la formación de ciudadanos participativos y críticos de la realidad social. 
La integración entre el conocimiento científico y educativo constituye un proceso necesario, para desarrollar el objetivo de la sustentabilidad, por lo que plantea la formación de un ser humano íntegro, capaz de reconocerse y relacionarse armónicamente con el mundo natural. 
La sustentabilidad es un paradigma, para pensar en un futuro donde se equilibran las consideraciones ambientales, sociales y económicas (están entrelazados), para la búsqueda del desarrollo y de una mejor calidad de vida. Una sociedad próspera depende de un ambiente sano que provea de alimentos y recursos, agua potable y aire limpio a su ciudadanía. 
En esta nueva visión, la educación geográfica procura la formación de la conciencia territorial, local, regional, nacional, continental y mundial. Para ello ocupa el desarrollo del pensamiento geoespacial, con el propósito de problematizar la realidad y abordar las principales preocupaciones en la relación sociedad-naturaleza.
Es imprescindible que los educandos entiendan que los espacios se construyen socialmente, y aprendan a pensar espacialmente, mediante el desarrollo de habilidades, actitudes y valores inspiradores. 
 En cuanto al ámbito de las habilidades, la y el estudiante deberá tomar en cuenta lo siguiente: 
         El uso y manejo de vocabulario, datos cuantitativos y simbólicos expresados en textos, imágenes, gráficos, estadísticas, dibujos y mapas [junto aquellos derivados de las nuevas tecnologías de información geográfica].
         La ejercitación de procedimientos como observaciones de campo, representaciones cartográficas [perceptuales, físicas o digitales], entrevistas, interpretación de fuentes secundarias y el uso de estadísticas.
         El uso de competencias comunicativas, intelectuales, prácticas y sociales, en la indagación de temas geográficos a diversas escalas que van desde la local a la global, de lo nacional a lo internacional, y, entre lo regional y lo mundial.
 

Respecto a actitudes y valores inspiradores, la educación geográfica deberá constituir una vía para propiciar:
         Interés en su propio entorno así como en la diversidad de medios naturales y humanos característicos de la superficie terrestre.
         Estima y apreciación de la belleza de los paisajes de la Tierra y de las diferentes condiciones de vida de las personas.
         Preocupación por la calidad y gestión del entorno, así como, por las condiciones territoriales heredas a las generaciones futuras.
         Comprensión de la importancia de actitudes y valores que justifican la toma de decisiones.

         Disposición a usar adecuada y responsablemente los conocimientos y habilidades geográficas en acciones particulares, profesionales y públicas.
         Respeto a los derechos de todas las personas a la igualdad.
         Contribuir a la búsqueda de soluciones a los problemas locales, regionales e internacionales, inspirados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Unión Geográfica Internacional.

3.     La enseñanza y aprendizaje de la historia
 

En el ámbito de la enseñanza y aprendizaje de la historia, los programas de Estudios Sociales están urgidos de retomar el tiempo histórico, el contexto, la multicausalidad, la empatía, la continuidad y el cambio, en las estrategias de mediación docente, para el abordaje de objetivos y contenidos de los programas de estudio vigentes. 
El motor de la historia es el tiempo histórico: es el de las colectividades públicas, las sociedades, los Estados, las civilizaciones.  Presenta tres niveles o ritmos: el nivel acontecimental (el hecho histórico); el nivel coyuntural (el mediano plazo); y el nivel estructural que pertenece a la larga duración (varios siglos). 
La Historia actual promueve una visión más explicativa y analítica del fenómeno social en la dinámica del tiempo y el espacio. No debe explicarse fuera del estudio de su momento; es decir de su contexto.  Su comprensión tiene que enfatizar en la necesidad de un conocimiento integral del pasado –en los ámbitos económico, social, político y cultural-, que responda a las necesidades del presente.
Así el conocimiento histórico se asemeja a un enorme rompecabezas, del cual hacen falta una gran cantidad de piezas para interpretarlo.  
La Historia estudia el pasado de la humanidad, mediante la explicación de los procesos de cambio social y las interrelaciones del entramado de la sociedad.  Los procesos y hechos históricos son producto de la interrelación entre varios o un sin número de factores (antes indicados), es decir, son de tipo multicausal. 
La empatía histórica se considera fundamental, pues permite que el estudiantado adquiera la conciencia de que la Historia debe ser construida como espacio reflexivo. 
Por tanto, un reto es la formación de un pensamiento social. Su tarea es asumir explícitamente una lógica de abordaje diacrónica y sincrónica, del presente al pasado, o del pasado al presente, de lo local a lo global o de lo global a lo local; con el fin de mantener coherencia y así permitir la aprehensión de los diversos temas. 
La enseñanza y aprendizaje de la historia dentro de los Estudios Sociales está llamada a promover el abordaje interdisciplinario de contenidos y problemáticas de diferentes contextos y épocas.
En consecuencia, que se promuevan aprendizajes significativos, en los que el conocimiento constituye una utilidad en la cotidianidad de los estudiantes
El nuevo programa combate la visión de un pasado, como una historia de consenso, sin contradicciones sociales. La perspectiva abordada busca una forma de estudiar la historia en forma inclusiva y democrática, pues remite a la historia de la gente común; esa que es y ha sido la inmensa mayoría de la población.
Es fundamental que en cada curso el estudiante pueda desarrollar una estructura de trabajo, con las siguientes pautas:

  • Recolección de información sobre el tema objeto de estudio o problema central que se plantee en el curso.
  • Desarrollo o presentación de preguntas generadoras (a manera de hipótesis o supuestos).
  • Análisis y clasificación de las fuentes históricas.
  • Crítica de diversas fuentes información que se estudian.
  • Explicación de los procesos y hechos estudiados: naturaleza, elementos estructurales (económicos, sociales, culturales y políticos), actores sociales, causas, relaciones, articulaciones e impactos. 
 La disciplina histórica, al ser muy abstracta, la mejor forma de enseñarla y aprenderla es bajo la modalidad de resolución de problemas (historia- problema), para la criticidad y el compromiso social, por medio del desarrollo de una serie de habilidades que permiten el abordaje de los distintos procesos y hechos sociales.
A manera de ejemplo se enlistan una serie de habilidades básicas, para desarrollar en el salón de clases:
  •           Entender el presente gracias a una mejor comprensión del pasado, para construir un futuro mejor.
  •           Aprender a pensar el pasado en términos de encrucijada para comprender que la fórmula escogida no fue la única o la mejor.
  •           Responder a los por qué, cómo y para qué de los hechos históricos.
  •           Formular un conjunto de interrogantes y respuestas tentativas que deben someterse a una comprobación.
  •          Comprobar la veracidad o las limitaciones de los argumentos.
  •          Analizar un proceso histórico por la vinculación de una cantidad importante de hechos históricos (económicos, sociales, políticos y culturales) que guardan relación entre sí.
  •           Analizar diversas versiones de un mismo hecho histórico.
  •           Reconocer la continuidad y discontinuidad en los procesos históricos.
  •           Identificar las múltiples causas (económicas, sociales, políticas, culturales) de un proceso u hecho histórico y las múltiples consecuencias que pueden desprenderse.
  •           Imaginar cómo podría haber sucedido un determinado hecho o situación histórica si se hubieran variado algunas de sus causas.
  •           Analizar la dinámica e interrelación de las estructuras económicas, sociales y políticas (nivel estructural) que condiciona la evolución de la sociedad, sin descuidar el nivel coyuntural (descubrir el principio de los cambios).
  •           Diferenciar la magnitud de tiempo de los distintos períodos y subperíodos.
  •           Ubicar hechos, personas y situaciones en una cronología.
  •           Reconocer al sujeto histórico activo como protagonista de su propia historia.
  •           Clasificar, correlacionar y contrastar diferentes tipos de fuentes y documentos para el estudio de un proceso u hecho histórico.
  •           Sintetizar los conocimientos, para darles una explicación razonable.
  •           Explicar emociones – sensaciones, móviles y puntos de vista de los personajes según períodos históricos.

4.     En conclusión
 

En Estudios Sociales debe resaltarse el enfoque histórico geográfico, desde lo que se denomina análisis integral de paisaje e historia problema.
El abordaje de objetivos y contenidos deben estar en función del desarrollo de habilidades básicas (percepción, atención y memoria), cognitivas (comprender, analizar e interpretar) y metacognitivas (pensar y reflexionar), con  una visión integral, analítica, creativa y compleja.
Es vital enfrentar al estudiantado a situaciones problema donde se cuestione el presente y el pasado, para construir nuevos conocimientos de cara al futuro.  Para ello se requiere plantear interrogantes en relación con una variedad de fuentes de información, para analizarlas y plantear posibles alternativas de solución.
Un determinado hecho histórico debe valorarse en su contexto nacional e internacional en tiempo y espacio determinado.
Por ejemplo, si estudiamos una o varias batallas de la Campaña Nacional de 1856-1857; éstas deben ubicarse en tiempo y espacio determinado, analizarse en un contexto histórico (nacional e internacional), valorar las causas y consecuencias de las mismas desde una perspectiva multicausal (económica, social, política y cultural), así como definir el papel de los diversos actores (niños, jóvenes, madres y padres de familia, soldados, burócratas, periodistas y otros).  Este es el enfoque de la historia problema.
Lo que no se debe hacerse es limitar el estudio de este hecho histórico a la propia batalla, vista como un fin en sí misma, desconectada de lo que acontece en el entramado social y geopolítico de la época, sin esa relación presente - pasado, lo que hace incomprensible este acontecimiento, y sin utilidad para el ser costarricense. 


5.     Bibliografía
 

Avendaño, I., Quirós, L. (2015). La educación geográfica como uno de los pilares en Estudios Sociales. San José, Costa Rica: Comisión Mixta de Estudios Sociales: Universidad de Costa Rica, Universidad Nacional.

Botey, A. (2015).  ¿Cómo se enseña y aprende en historia? San José, Costa Rica: Comisión Mixta de Estudios Sociales: Universidad de Costa Rica. 

Botey, A., Avendaño, I. y Cascante, A. (2015).  La asignatura de Estudios Sociales.  San José, Costa Rica: Comisión Mixta de Estudios Sociales: Universidad de Costa Rica.

Cartín, J., Sequeira, W. y Carvajal, M., (2008). La historia problema y su didáctica. En: Revista Perspectivas. Edición 5, número 2.  Heredia: Universidad Nacional, EUNA.  Recuperado de: http://www.revistas.una.ac.cr/index.php/perspectivas/article/view/85

Javier, F. (2015). La reforma de los programas de Estudios Sociales.  San José, Costa Rica: Comisión Mixta de Estudios Sociales: Universidad de Costa Rica. 

López, M., Ramírez, J., Espinoza, M. Alfaro, M. Ramírez, H., Quirós, L.  (2015). Los Estudios Sociales a Debate. San José, Costa Rica: Comisión Mixta de Estudios Sociales: Universidad Nacional.

Marín, J. J. (noviembre de 2014). Una visión de reforma integral en la enseñanza de los Estudios  Sociales en la secundaria.  En: Simposio Objeto y función social de los Estudios Sociales. San José, Costa Rica: Comisión Mixta del MEP.

Navarro, R., Rodríguez, M.,  Barcia, M., Bravo M. A. (2007).   Didáctica y currículum para el desarrollo de competencias.  Madrid, España: Dykinson, S.L.

Ramírez, J. (2015). La epistemología de los Estudios Sociales como materia escolar. San José, Costa Rica: Comisión Mixta de Estudios Sociales: Universidad Nacional.

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