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miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Cómo construir conocimientos para cambiar realidades sociales desde la democracia en los centros educativos?

Marvin Carvajal Barrantes
Asesor Nacional de Estudios Sociales
Marzo de 2016
 1.  La aplicación del concepto de democracia

En las sociedades actuales, la aplicación del concepto de democracia posiblemente puede estar acorde con los intereses y propósitos de los grupos políticos que detentan el poder.  Varía de país a país, y de continente a continente.  Es una palabra gastada que, por conveniencia, la utilizan diversos Estados en el mundo global, para perpetuar un determinado sistema político.  Existen una gama de sistemas políticos, por ejemplo, el presidencialista, el parlamentario, el centralismo democrático, la monarquía constitucional entre otros.

La conceptualización del término democracia puede ser básica y reduccionista, en el sentido de que tan solo se pretende la representación de determinados grupos humanos, los cuales están circunscritos en unos territorios, ante lo cual se han sido diseñado y perfeccionado diversos mecanismos electorales, donde los representantes, en nombre de los representados, desarrollan una serie de acciones no siempre en beneficio de la mayoría de sus representados, para procurar el impulso de acciones que benefician a pequeños grupos, los cuales financiaron su llega a una instancia de gobierno.

También el concepto de democracia puede aplicarse de manera compleja, donde lo que realmente importa es la participación activa de toda la población en la toma de decisiones.  Para ello, se requiere que los representantes luchen, con todos los mecanismos a su haber (estrategias), para el logro de unos objetivos políticos que beneficien a todos y todas por igual.   Exige un gran liderazgo y de una variedad de capacidades individuales por parte de los representantes, para desarrollar unos procesos de deliberación y negociación sobre problemas específicos, para llegar a consensos y transformar realidades políticas y sociales; y, de esa manera, enrumbar las sociedades por nuevos rumbos, para beneficio de las grandes mayorías, sin excluir aquellos elementos que son indispensables para las minorías.


2.  ¿Qué práctica docente no es democrática en un centro educativo?

El régimen NAZI, instaurado en Alemania (1933-1945), necesitaba de un sistema educativo, que reprodujera el aparato ideológico del Estado.  Para ello, se requería de un perfil docente y de unos materiales (libros de texto) que estuvieran acordes con el pensamiento ideológico del Estado.  Para los Nazis una escuela política, era capaz de formar  líderes hitlerianos.  Millones de niños y jóvenes fueron adiestrados en ese tipo de ideología.  La enseñanza era de tipo  bancaria, memorista y conductista; apartarse de la norma podía producir consecuencias negativas, que en ciertos casos podía significar el ingreso a las fuerzas armadas o a un campo de concentración.

En Sudáfrica (década de 1990) los cambios políticos que se suscitaron, posterior al régimen de apartheid –sistema racista-, tuvieron su impacto en el sistema educativo. Se reconoció que el profesorado es y sigue siendo un recurso valioso, para el impulso de un proyecto de transformación social.

El nuevo Estado procuró reemplazar el contenido racista de los programas de estudio, así como su metodología pedagógica (de tipo conductista y memorística) que había apoyado políticamente a dicho régimen autoritario.  Para ello, se puso en práctica un nuevo plan de estudios.

La primera década de la educación post-apartheid fue tumultuosa, puesto que los profesores debieron ajustarse no sólo a los cambios políticos, sino también a su nueva identidad profesional como facilitadores del aprendizaje; en contraposición con la identidad apartheid, donde el profesor era considerado un erudito poseedor de conocimiento, cuyo trabajo era llenar las cabezas de sus estudiantes con hechos, cifras y conclusiones (metodología de tipo tradicional).

Muchos profesores no se sintieron cómodos con el tema, y en muchos casos se soslayó. Debieron pasar algunos años, luego de varias capacitaciones, para que se empezara a trabajar con la metodología que indica el plan de estudios post-apartheid: una metodología de tipo constructivista en el marco de la democracia.


 3.  ¿Qué práctica docente es considerada democrática en un centro educativo?

La educación debe tener, como eje fundamental, la vivencia de los derechos humanos y la promoción de la cultura de paz, para prevenir el surgimiento de regímenes dictatoriales. También es el elemento esencial en todo tipo de esfuerzos, para construir una sociedad pacífica y democrática. La ignorancia unida a los prejuicios son los aliados y las herramientas de los conflictos violentos, y los enemigos de la paz y la construcción de fines justos.

El acto educativo no se da en un espacio vacío. Está influenciada, en gran medida, por la sociedad que lo rodea. Este acto debe estar al tanto de la historia y de los nuevos saberes culturales, para usar lo básico en beneficio de la nueva ciudadanía en el marco de la resolución de problemas.

Desde esa perspectiva, el enfoque socio crítico permite que los agentes de conocimiento (tanto docentes como alumnos) puedan no solo conocer y comprender la realidad, sino al mismo tiempo problematizarla.

El aprendizaje se da como respuesta a las necesidades e intereses del estudiantado, generando de esta manera aprendizajes que deben  de regresar, de forma constante y dinámica, para transformarlo y/o mejorarlo. Asume como estructura el escenario en el que se desarrolla la vida de los educandos, considerando la relación con la comunidad a la que pertenece.

La relación que se propicia entre el profesor y su alumno, es de una continua interacción crítica.  Ambos aprenden y participan en procesos reflexivos de una realidad y de un mundo, que más que descubrirlo hay que transformarlo, cuestionarlo, problematizarlo y reinventarlo en el marco de la democracia participativa. 

El propósito es formar, desarrollar o potenciar, tanto en  docentes como en sus estudiantes,  ciertas habilidades,  que les permitan como sujetos activos y críticos, ser agentes de cambio y de transformación social. 

El educador, por lo tanto, debe asumir un rol reflexivo, crítico y comprometido con la situación escolar y socio política que rodea a sus estudiantes. Debe ser un investigador activo dentro y fuera del aula.  

El constructivismo sociocultural operacionaliza los principios básicos del enfoque socio crítico, en el sentido de que busca que se identifiquen, describan y expliquen los mecanismos, mediante los cuales se construye el conocimiento. Exige el desarrollo de una metodología participativa, que combine los conocimientos previos con la nueva información, por medio del uso de diversidad de recursos didácticos. Plantea que la educación de carácter democrática tiene, como condición necesaria, un aprendizaje activo, motivado, autorregulado y reflexivo, cuyas acciones ocurren en un contexto histórico-cultural específico que cobra significado y sentido en sus interacciones con otras personas. 

 4. ¿Qué práctica administrativa se requiere para apoyar la labor docente en el marco de la democracia?

Desde los centros educativos, es vital que las reuniones del director con los cuerpos docentes se conviertan en verdadera acción ciudadana en el marco de la democracia, y sus decisiones (ajustadas al marco legal vigente y a las decisiones de las altas autoridades ministeriales) tengan implicaciones administrativas y curriculares de carácter ineludible, para todos los funcionarios de estas casas de enseñanza.  Se procura el mejoramiento de la calidad educativa.

Desde las Direcciones Regionales y Supervisiones Educativas, será indispensable concentrar todos los esfuerzos para suministrar los recursos y propiciar las capacitaciones que ocupan los docentes en los centros educativos.  Menos papeleo y más mediación docente, con metodologías constructivistas tipo taller, con evaluaciones cualitativas, para fortalecer aprendizajes significativos y la permanencia en las aulas.

Desde las oficinas centrales, será importante modificar y flexibilizar los planes de estudio, construir programas de estudio a partir de diagnósticos, siguiendo los pasos del método científico, con la participación de diferentes actores educativos: estudiantes, padres y madres de familia, docentes, asesores pedagógicos, especialistas de universidades públicas y representantes de los gremios.

Un director democrático no requiere un centro tipo fabril, necesita asesores y docentes que faciliten la construcción de conocimientos en las aulas, participen activamente con propuestas de solución a los problemas de la institución educativa. Un grupo humano capaz de llegar a consensos y acuerdos sin coacción alguna.  Unos funcionarios con proyección a la comunidad y sus necesidades, comprometidos con la transformación social.  Una actitud de la dirección abierta al dialogo, a la deliberación, la negociación y la construcción de alternativas de solución en el ámbito curricular y pedagógico.


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