viernes, 25 de diciembre de 2015

Imaginarse al MEP en un gobierno comprometido con los más pobres de la sociedad



Marvin Carvajal Barrantes

Máster en Estudios Contemporáneos de América Latina

Licenciado en Estudios Sociales y Educación Cívica

Licenciado en Historia

En un gobierno comprometido con los más pobres de la sociedad, habrá muchas prioridades que deberán atenderse desde nuevos enfoques ideológicos aplicables a la realidad nacional.

Se deberá iniciar con el rompimiento de las estructuras jerarquizadas, complejas y controladoras (muy coercitivas) que impiden la participación de los distintos actores educativos y de la comunidad (sociedad civil) en la toma de decisiones al interior del centro escolar, de las Direcciones Regionales y de Oficinas Centrales. Es un problema de uso efectivo de la democracia participativa en la resolución de los problemas educativos del país.

Otra de las prioridades será coadyuvar a la erradicación de la pobreza y a la disminución de las desigualdades sociales, mediante el desarrollo de procesos educativos pertinentes y significativos desde la educación pública, en el marco de una educación humanista, integral, inclusiva, constructivista y solidaria, para la formación integral y la exitosa inserción del estudiantado en la sociedad y en el mundo del trabajo (cero desempleos). Es un deber patriótico, cristiano y de justicia social.

El aporte a la disminución de las desigualdades sociales deberá construirse desde estrategias gubernamentales que favorezcan el apoyo y la superación de las y los educandos (con mayor prioridad el que está en riesgo social y estado de pobreza), mediante acciones concretas en el ámbito del empleo, la alimentación, la vivienda familiar y la salud en ambientes educativos que sean de calidad (no deberá haber diferencias entre instituciones costeadas por el Estado).

Desde el ámbito administrativo, habrá que erradicar viejas estructuras de poder y de gestiones al estilo de los caudillos de antaño (de tipo coercitivo), por otra que sea más democrática y participativa en el uso de los recursos que aporta el Estado, en la delegación de funciones a equipos de trabajo (que haya equidad) y en el apoyo a estructuras curriculares y procesos educativos de calidad, sin discriminación alguna. La prioridad es que el docente tenga muy claro y ponga en práctica lo que el gobierno progresista requiere de él.

Desde el recurso humano, habrá que optar por las personas que estén comprometidas con los nuevos principios y valores que impulsa el nuevo gobierno. Habrá que hacer una llamada de atención a las Universidades que forman docentes y administrativos, puesto que, si no se ajustan a los nuevos enfoques, valores y principios, sus estudiantes no estarán capacitados para laborar en la educación pública.

Desde los planes y programas de estudio, habrá que realizar cambios radicales en su diseño curricular y contenidos (eliminar la orientación neoliberal), para incorporar los nuevos enfoques, valores y principios en el marco de una educación humanista, integral, inclusiva, constructivista y solidaria que coadyuve a la transformación social del país.

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