jueves, 27 de septiembre de 2012

La educación en el contexto de un sistema mundo globalizado

Una propuesta para deliberar en paz y en democracia
Marvin Carvajal Barrantes 

Las políticas públicas que, en materia educativa y económica, elabore el Estado debe poner su acento en la necesidad de fomentar el desarrollo de la localidad en consonancia con el de la región y el país, mediante un enfoque sistémico que permita la capacitación de la mano de obra –en el marco de un enfoque humanístico y democrático- de las pequeñas y medianas empresas de las distintas comunidades y la inserción de estas en la dinámica productiva de las grandes empresas, para mejorar su valor agregado, competitividad, bajar costos, aumentar el empleo y el nivel de ingresos de las familias más desposeídas, con el fin de disminuir la pobreza, aprender a vivir en sociedad y mejorar la condición de vida de los habitantes.

De ahí el papel trascendental de la educación en el sentido de procurar la formación de educandos con determinadas capacidades que hagan al país más competitivo y democrático frente a los desafíos del actual sistema mundo.

La educación tiene y debe ser promotora del desarrollo económico, social y político (democracia participativa) de una nación, por lo que está obligada a responder a los principales problemas del país desde su ámbito de acción, entre ellos la pobreza y la exclusión social, mediante el desarrollo de capacidades personales (humanas) y laborales (competitivas) en los educandos, con repercusión en la dinámica productiva del agro, de las industrias, el comercio y en el bienestar de las familias.

No se puede implementar un plan de estudio en un determinado centro educativo que esté desligado de las necesidades del aparato productivo de la comunidad y del país, pero es imprescindible no descuidar la parte formativa e integral de la persona en el marco de un enfoque humanista y de desarrollo sustentable en contraposición al materialismo y a la sociedad de consumo -propio del capitalismo salvaje-.

El plan de estudios que se implemente una escuela o colegio debe ser producto de un acuerdo social entre todos los actores de la comunidad: sector educación, municipalidad, iglesia, empresarios, organizaciones cooperativas, comunales y de trabajadores y otras. Se procura que el desarrollo de la localidad se circunscriba de manera eficiente con el de la sociedad y el mundo, con beneficios tangibles para todos los participantes en dicho proceso.

La deserción de estudiantes de los centros educativos continúa siendo uno de los graves problemas del sistema educativo, aunque hay que reconocer los esfuerzos y la ejecución de acciones administrativas y curriculares para atenuarla; pero este fenómeno sigue afectando a la sociedad en general, mediante la aparición de pandillas asociadas con la violencia juvenil, la prostitución, la drogadicción, el ocio -jóvenes que no trabajan ni estudian-, la perdida de valores éticos y ciudadanos, y en el mejor de los casos la inserción al mundo laboral en condiciones de desventaja, explotación y pobreza.

También es un efecto de condiciones relacionadas con el bajo rendimiento académico, pobreza, migración, agresión, prostitución, desintegración familiar y trabajo infantil. 

En el ámbito administrativo es una repercusión (en algunos centros educativos) de la aglomeración en los salones de clase, debido a la falta de aulas, de becas, material didáctico, bibliotecas, salas de cómputo y condiciones apropiadas en los servicios de comedores escolares.

Y en plano curricular -aunque paulatinamente se vienen renovando los programas de estudio-, es producto de dificultades en la atención a los diferentes estilos de aprendizaje y de la evaluación cuantitativa en el marco de un enfoque conductista, además del cuestionamiento que hace el estudiantado respecto a: ¿para qué me va servir el conocimiento adquirido?, y de que no se asuma al estudio como una prioridad.

El nuevo plan de estudio que ponga en práctica un determinado centro educativo debe responder a las necesidades productivas del contexto comunal y nacional, además de ser atractivo, dinámico en el marco de la pedagogía crítica, para responder a los desafíos de la sociedad costarricense y del sistema mundo del Siglo XXI dentro de un enfoque humanista y democrático (democracia participativa).

Este plan debe procurar la formación de ciudadanos pensantes, creativos, académicos que respondan a las exigencias de un mundo globalizante, además de flexible, para que las escuelas y colegios puedan adaptarlo a las características de la comunidad y la región socioeconómica (existen diferencias entre las diferentes unidades espaciales), con el fin de que se genere un mayor interés por el estudio.

También debe procurar el desarrollo proyectos con las organizaciones y empresas comunales, para establecer una relación simbiótica entre el colegio y la localidad, además de ofrecer una serie de servicios al estudiantado, tales como: Internet, espacios al aire libre -donde puedan expresar sus creaciones académicas y artísticas-, esparcimiento para la liberación de energías, y conversatorio sobre inquietudes, miedos y actividades de carácter deportivo, cultural y académico.

Esta propuesta curricular  debe articular lo académico con lo técnico, con base en las necesidades de contexto, además de mantener, correlacionar y renovar permanentemente todas las asignaturas y especialidades técnicas del currículo nacional y propiciar procesos de orientación vocacional.

Sin menoscabo de las pautas que esboza la didáctica general, la didáctica diferencial y la didáctica específica, el proceso de aprendizaje debe responder a un enfoque holístico e integral, donde determinados temas sean estudiados por las diferentes asignaturas según las necesidades e intereses de las distintas localidades.

Para ello es necesario la actualización de objetivos y contenidos de los programas de estudio en las asignaturas y especialidades técnicas del currículo nacional, la certificación de las capacitaciones que reciben los estudiantes en idiomas extranjeros y en tecnología (para efectos laborales), el dominio de dos idiomas extranjeros en la parte conversacional (escogido por el estudiantado), el fomento de la creatividad y la participación estudiantil, mediante el desarrollo de concursos científicos, artísticos, deportivos y de carácter cívico, además del fortalecimiento de la educación en valores.

Los centros educativos deben ofrecer distintas modalidades de estudio a los educandos (un buen ejemplo curricular lo constituyen los Centros Integrados de Jóvenes y Adultos), para que se adapten a su ritmo de  aprendizaje, necesidades, grado de madurez, habilidades y destrezas, puesto que busca el fortalecimiento del interés del estudiantado por el aprendizaje y el descubrimiento de su vocación personal, mediante estrategias y técnicas de mediación docente pertinentes y significativas -fortaleciendo la atención individual y grupal-, para disminuir la deserción.

La introducción de cambios innovadores es un imperativo, para que las personas jóvenes  se conviertan en sujetos activos que realimentan el proceso educativo, lo cual facilita la labor docente, disminuye la deserción y crea hábitos positivos dentro de la población estudiantil.

Se debe crear condiciones para la capacitación docente permanente en los ámbitos nacional y regional, para la implementación de nuevas tecnologías (Informática, TV, Internet), estrategias y técnicas educativas, mediante diferentes talleres, conferencias y exposiciones que se desarrollen dentro y fuera del país.

Es vital generar espacios curriculares, para la deliberación y recuperación académica, la expresión artística y cultural, el desarrollo del área física, además de la realización de charlas, seminarios y talleres a los padres de familia (la importancia de la educación para sus hijos, para integrarlos a los procesos curriculares y administrativos de la institución educativa).

También se debe realizar un análisis de los programas de estudio, proyectos y talleres de la educación técnica en términos de su factibilidad, para valorar su ajuste a los intereses y necesidades individuales, sociales y productivas del contexto comunal y regional, para el uso racional de los recursos en materia educativa que coadyuven al desarrollo de procesos innovadores de enseñanza y aprendizaje, mediante la elaboración de documentos didácticos actualizados que promuevan la metodología por proyectos, para los procesos de gestión empresarial, cooperativismo y para la vida.

En tanto, la Junta Administrativa y la Dirección del Centro Educativo deben brindar mayor confianza a los docentes, administrativos y estudiantado, para que sean escuchados, gestionados o  resueltos oportunamente las quejas y comentarios sobre la aplicación del plan de estudios. Y propiciar el fortalecimiento de los servicios de apoyo que se brindan tales como: becas, transporte de estudiantes, comedores estudiantiles y otros.

En suma, la educación debe ser promotora del desarrollo y estar comprometida con la transformación de la realidad social del país, con lo que  debe coadyuvar a una gestión sistémica de la dinámica del aparato productivo en el ámbito comunal, nacional y transnacional, para el bienestar de las familias en condiciones de equidad, sin dejar de lado la formación integral de la persona en el marco de un enfoque humanista y democrático contrapuesto al consumismo y al capitalismo salvaje, mediante la construcción y reconstrucción del conocimiento.

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